El arte sobre seda de Ana Zaragozá, protagonista de una muestra en el Centro Cultural Hispano Japonés

Comunicación Universidad de Salamanca
La exposición "El aire que nos envuelve" se podrá visitar hasta el 19 de diciembre
Ana Zaragozá, artista de la exposición "El aire que nos envuelve" en el Centro Cultural Hispano Japonés
Ana Zaragozá, artista de la exposición "El aire que nos envuelve" en el Centro Cultural Hispano Japonés
Ana Zaragozá, artista de la exposición "El aire que nos envuelve" en el Centro Cultural Hispano Japonés
Rueda de prensa de la exposición de Ana Zaragozá en el Centro Cultural Hispano Japonés
Ana Zaragozá, artista de la exposición "El aire que nos envuelve" en el Centro Cultural Hispano Japonés

El arte sobre seda de Ana Zaragozá es el protagonista de una muestra que desde hoy se puede contemplar en el Centro Cultural Hispano Japonés. La exposición, que se podrá visitar hasta el 19 de diciembre, ha sido presentada por Raúl Sánchez Prieto, vicerrector de Internacionalización; José Abel Flores, director del CCHJ; y la propia artista.

Ana Zaragozá se define como una artista lírica y contemplativa que comparte su sincera emoción ante la naturaleza a través de su belleza. Tanto su obra textil como su obra pictórica gozan de este sentimiento que, desde su origen y viéndolo con la distancia de los años, tiene esa huella única y personal de la emoción pura que produce mirar la naturaleza siempre como si fuera la primera vez; su grandeza. 

Quizá sea por esta actitud a la vez contemplativa y emocional por lo que muchos ven en su obra una conexión con Oriente como si una finísima capa sutil y transparente envolviera su obra de una sensibilidad artística y estética puramente oriental. Monet confesó en una ocasión que no quería pintar las cosas, sino el aire que le rozaba, el aire envolvente. El aire envolvente ofrece continuidad y una extensión infinita.  

¿No es acaso ese aire que envuelve el verdadero ser, la belleza y el alma de las cosas, también el mismo que envuelve su sensibilidad con Oriente? Un aire que une lo semejante anulando las distancias, rozando con suavidad la sencillez de las cosas y el sentido profundo de la vida; así como un kimono de seda bellamente adornado y pintado envuelve el sutil cuerpo femenino a través del ritual o como un furoshiki que rodea y envuelve con exquisita delicadeza un regalo único. 

La sensibilidad de esta artista no solo aparece como una cuestión plástica o temática sino también con un sentido más amplio y profundo. La búsqueda de la paz, la calma, la armonía y la belleza han sido una constante en su trabajo. La obra pictórica se expresa a través de la intuición y la expresión emocional del mundo natural que la rodea, buscando en esta belleza manifestada la verdad que vive en ella. 

Una vez interiorizadas las emociones, Ana Zaragozá se deja llevar por el fluir del pincel, por el de las brochas, los trapos, las manos, los trazos, las manchas, los fluidos, los pigmentos y las tintas, sus fluctuaciones, movimientos y gradaciones tonales. En su obra podemos apreciar una clara búsqueda de la en lo más pequeño y sutil, de la armonía y el poder del color, la importancia de los ritmos de la naturaleza, la elegancia de lo invisible, de lo efímero, lo poético; la compañía de un hermoso jardín o lo que fluye como un río… 

Dicen que en Japón, naturaleza, vida y arte están indisolublemente unidos y la realización artística es un símbolo de la totalidad del universo. Con esta misma percepción el visitante podrá acercarse a su obra.

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